29/10/14

Aprender a vivir

La vida de Mercedes Vega y su marido, Jesús Copete, dio un vuelco hace poco más de un año. Ella ingresó en el Hospital Los Madroños en noviembre de 2013 con una lesión de daño cerebral. Después de 12 meses de lucha y terapias intensas, hoy Mercedes empieza, poco a poco, a tener una vida casi normalizada. Jesús, que siempre ha estado a su lado, nos acerca su realidad: 

¿A consecuencia de qué sufrió su mujer  daño cerebral?¿En qué grado?

Mi esposa sufrió un atropello en un paso de cebra en Getafe en octubre de 2013. El accidente le causó un traumatismo craneal severo y en el primer centro hospitalario donde estuvo ingresada nos dijeron que la situación era casi irreversible. Mis hijas y yo, haciendo una piña, asumimos la situación e intentamos ayudar en todo lo que fuera posible.


¿Cómo ha cambiado desde que acude a la neuroreabilitación?

Cuando ingresó en el Hospital Los Madroños no podía andar, ni hablar y no conocía. Tras meses de terapia ahora anda bien, ha mejorado mucho el habla y ha comenzado a recordar. La mejoría ha sido evidente.  Al principio teníamos que estar dos personas permanentemente con ella en la habitación. Entre mis dos hijas y yo hacíamos turnos para estar con ella. Ha sido agotador, e incluso tuvimos que recurrir al resto de familiares, pero al mismo tiempo, me sentía optimista porque desde que empezó la neurorehabilitación vimos que las mejoras eran evidentes.

¿Quién se lo indicó?

Hemos hablado con muchos profesionales sanitarios que nos han orientado. Una de mis hijas es enfermera y compañeros suyos nos hablaron del Hospital Los Madroños. También hemos buscado en Internet. Analizamos la situación y llegamos a la conclusión de que venir a este hospital era la mejor opción para Mercedes. Y no nos hemos equivocado.

¿Qué es lo que hacen?

Tras seis meses en el hospital, ya estamos en casa, pero acudimos a Los Madroños de lunes a viernes para continuar con las terapias, sobre todo de neuropsicología y de logopedia. Recibe una o dos sesiones diarias y comprobamos que el avance es espectacular. Ahora puede llevar una vida más independiente, incluso puede ir a realizar alguna compra ella sola.


¿Cómo se organizan?¿Qué es lo que tienen que hacer en casa para mantener lo adquirido en la terapia?

Mi esposa estuvo ingresada en el Hospital Los Madroños desde noviembre de 2013 hasta mayo de 2014. Desde entonces venimos cada día en coche desde Getafe, donde vivimos, y por las tardes, continúa en casa haciendo los trabajos que le ponen los terapeutas. Hay otras cosas que tiene que aprender de nuevo como escribir, sumar o cocinar. Pero ahí estamos mis hijas y yo para ayudarle. Mercedes era el motor de nuestra familia. Es la que tiraba de todos. Al cambiar la situación, nos toca a nosotros asumir todo lo que ella hacía. Pese a las dificultades, me siento contento al comprobar, día a día, su mejoría.

Y Mercedes va dando pequeños pasos, que son pasos de gigante teniendo en cuenta cómo se encontraba cuando llegó al hospital, ahora mira el futuro con una sonrisa.

 

 

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